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¿TE HAS PARADO A PENSAR EN LAS CONSECUENCIAS DEL BLACK FRIDAY?

¿Serías capaz de contar las veces que has escuchado “Black Friday” en los últimos días? Nos bombardean en todos los medios con anuncios de ofertas nunca vistas; de chollazos que muy locos tenemos que estar para dejarlos escapar. Radio, televisión, prensa escrita, grandes vallas publicitarias… no hay medio de comunicación que estos días no esté saturado de mensajes consumistas. Black Friday, Black Friday… A todos nos encantan las rebajas pero, ¿te has parado a pensar el impacto medio ambiental de este día?

¿Te has preguntado por qué los españoles adoptamos costumbres americanas como el Black Friday o Halloween y ellos, sin embargo, no tienen en cuenta las nuestras? La respuesta es clara, detrás de estas costumbres hay un fuerte interés económico. Los consumidores sólo vemos la parte positiva (compramos más por menos) pero no nos paramos a pensar en las consecuencias.

El modelo montado en torno a los bienes de consumo cambia a pasos agigantados, pero desgraciadamente no lo hace a mejor. A las grandes empresas les interesa que los productos que compramos se rompan pronto para asegurarse de que compraremos más. ¿Es lógico este planteamiento de las empresas? Así, la ropa cada vez es de peor calidad y va quedando menos gente que sepa arreglarla porque hay opciones de compra tan baratas que es preferible comprarse algo nuevo.

No paramos de comprar prendas low cost porque 4,99€ que puede costarnos una camiseta de algodón en Primark no supone un gran esfuerzo económico. Sin embargo, ignoramos que para hacer una camiseta (250 gramos de algodón) se necesitan 2.700 litros de agua, que es lo que bebe una persona en tres años; ¿a quién le extraña la falta de agua en el planeta? Además, la ropa es uno de los materiales más difíciles de reciclar y cuyos tintes más contaminan. Lo peor de todo ya no es sólo las pésimas condiciones de trabajo de las personas que confeccionan esas prendas que nosotros tan masivamente consumimos; sino que los recursos que tenemos son limitados y estamos acabando con ellos.

Lo peor de todo es que aunque estás leyendo esto probablemente no seas capaz de salir de ese ciclo consumista en el que estás atrapado. ¿Hace cuanto que no arreglas una prenda que se te ha estropeado en lugar de comprarte una nueva? ¿Por qué en lugar de comprar ropa nueva cambias tus hábitos y empiezas a comprar ropa de segunda mano? Tienes muchas opciones para salir de ese círculo consumista pero el problema es que muchos no queréis hacerlo. Estamos en una sociedad en la que cuanto más tengamos mejor, pero de todo lo que acumulas, ¿te has parado a pensar cuánto realmente necesitas? Quizás ha llegado el momento de cambiar nuestros hábitos de consumo. Hemos llegado a un punto en el que reciclar ya no debería ser una opción sino la forma de consumo.

Y obviamente, como todo comercio, LÖAT Reboutique depende de todas vuestras compras, sin vosotros, nuestros clientes, no seríamos nadie. Pero apostamos por una compra responsable con el medio ambiente; comprando una prenda de segunda mano estás haciendo un enorme favor a nuestro planeta; reduces emisiones de CO2, ahorras agua… Si no lo haces por ti, hazlo por esas generaciones que están por llegar, para que puedan disfrutar de la vida como lo estás haciendo tú.

Para terminar me gustaría compartir con vosotros una reflexión que me traje de mi último viaje a Tanzania. Allí muchas tribus viven en la más absoluta miseria, ni siquiera tienen luz y agua en sus casas (si se puede llamar casas); sin embargo, son felices, disfrutan de la compañía de su familia y amigos. Nosotros somos felices si tenemos el último modelo de Iphone que sale al mercado o las Nike más de moda. Me pregunto, ¿quiénes son los pobres? ¿ellos que no tienen nada pero son felices o nosotros que cada vez necesitamos más para alcanzar una supuesta felicidad materialista?

Nosotras hoy queremos darte un consejo; en el Black Friday en lugar de pasarte la mañana buscando ofertas y la tarde metida en un centro comercial aprovecha y tómate un café con un amigo, pasea por un parque, ve al cine o haz un bizcocho en casa con tus hijos. Después, cuéntanos que tal fue la experiencia

 

 

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